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Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Los Kankuamos.

Durante años el pueblo indígena kankuamo ha venido desarrollando distintos proyectos para contribuir en la minimización de los impactos generados por el conflicto armado y en la perspectiva de propiciar la recuperación de la gobernabilidad y el tejido social y cultural en el nivel interno como mecanismo de resistencia.


Hoy en día, las violaciones de los derechos de los pueblos Indígenas del mundo han pasado a ser un problema persistente. Unas veces a causa del lastre histórico que todavía arrastran, otras por el choque con una sociedad en constante cambio.

Frente a lo anterior para el pueblo kankuamo es importante resaltar la fecha del 09 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, como reconocimiento a sus tradiciones. Es un día para visibilizar todos sus derechos y reivindicar su proceso de lucha; más que recordar esta fecha, lo que se quiere es influir en las decisiones y políticas públicas de los estados.


De igual manera en esta fecha reafirman que pueden tomar sus propias decisiones y llevarlas a cabo de manera significativa y culturalmente apropiada, sin que afecte sus costumbres. Es el momento de seguir valorando y resaltando el aporte que los pueblos indígenas han brindado al fortalecimiento de las culturas nacionales y de la humanidad entera.

Hay que manifestar que como resultado del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP en 2016, se estableció el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIJVRR), del cual hace parte la Comisión de la Verdad (CEV), entidad que presentó un Informe Final que muestra la dimensión de lo ocurrido durante el conflicto, el reconocimiento de las víctimas y victimarios e identifica medidas y recomendaciones para la no repetición


Razón por la cual, sobre la Comisión de la verdad, se hace necesario su conocimiento, difusión, apropiación social y la puesta en práctica de sus recomendaciones para garantizar la paz estable y duradera y garantizar la no repetición de la violencia, única manera de mantener vigente su legado.


De forma particular, la problemática que se atiende está referida a los impactos del conflicto armado sobre el pueblo indígena kankuamo, cuyo resguardo está situado en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, siendo una de las víctimas colectivas que han sido reconocidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que emitió en 2009 mediante Resolución medidas cautelares a su favor.


La Corte Constitucional de Colombia, por su parte, sentenció que este pueblo se encuentra en riesgo de exterminio físico y cultural. Por propia iniciativa se presentó a la CEV el informe Tejiendo caminos para volver al origen, en el que se mencionan 401 indígenas kankuamos desaparecidos. También se ha participado en informes conjuntos con los demás pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta.


Por todo ello, es vital que a partir de este ejercicio se logre llegar a las víctimas, al conjunto de la comunidad kankuama y en especial a las mujeres, niñas, niños, jóvenes, mayores y mayoras, quienes sufrieron un impacto diferenciado en el conflicto armado. Se trata de apropiar el Informe Final de la CEV, socializar sus contenidos, participar en el desarrollo de las recomendaciones y armonizar acciones que permitan superar los impactos sufridos, garantizando la no repetición de la violencia en sus vidas y territorios, para de esta manera contribuir a su dignificación y reconocimiento.

Se pretende también transmitir el legado de la CEV a la comunidad académica de la Sede de la Paz de la Universidad Nacional de Colombia para lograr su apropiación, con la participación del pueblo Kankuamo de manera que su cosmovisión, experiencias y estrategias en el proceso de paz queden integradas y reconocidas en los diplomados o cursos que se realicen. Lo anterior se ejecuta gracias al proyecto denominado Tejiendo la Paz, el Buen Vivir y la sostenibilidad del legado de la CEV en el marco de la alianza entre el Pueblo Indígena Kankuamo y la Universidad Nacional de Colombia Sede de La paz financiado con los recursos del Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para la paz. “Nuestro compromiso es ser heredero de las recomendaciones de la CEV y seguir trasmitiendo todo el legado importante que ha dejado esta comisión bajo su eslogan HAY FUTURO SI HAY VERDAD”.


El pueblo Indígena Kankuamo se ubica en la Vertiente Sur oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta, Municipio de Valledupar, Departamento del Cesar; con una extensión es de 24.000 hectáreas y ha sido reconocido por el Estado Colombiano como Resguardo mediante Resolución No. 012 del 10 de abril de 2003 expedida por el INCORA, reemplazado por el INCODER (actualmente liquidado), hoy Agencia Nacional de Tierras. Lo integran por doce comunidades indígenas (Chemesquemena, Guatapurí, Atanquez, Pontón, Las Flores, Los Haticos, Ramalito, Rancho de la Goya, El Mojao, La Mina, Murillo y Rio Seco) y hace parte de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC.


Los indígenas kankuamos habitan desde tiempos remotos la Sierra Nevada de Santa Marta, comparten en este gran territorio, la historia ancestral y su cosmovisión del mundo con los pueblos indígenas Kogui, Arhuaco y Wiwa. Los cuatro pueblos están comprometidos con guardar el equilibrio natural de la Sierra Nevada y la tradición de sus pueblos, por esto la tradición oral dice que “los Kankuamos son los guardianes de la Sierra y los otros tres pueblos: Kogui, Arhuaco y Wiwa representan a los guardianes de la tradición”. Según la cosmovisión indígena, la Sierra Nevada es vista como una gran mesa, donde cada pueblo indígena es una pata; si llegase a faltar una se desequilibra la Sierra. Esta concepción posee una fuerte dimensión espiritual y ancestral, ya que los mamos de los otros pueblos indígenas de la Sierra Nevada reconocen a los kankuamos como la pata faltante para el equilibrio de la Sierra: “miren ser kankuamo, eso es la pata que falta, y esa pata tenemos que restituirla”.


La transformación cultural que vivió el pueblo Kankuamo se remonta a los años de colonización por parte de los españoles. Antes de su llegada, los kankuamos al igual que los otros pueblos de la Sierra poseían sus tradiciones, vestían sus vestidos tradicionales, tenían un calabazo especial con el que elaboraban el poporo, tenían sus manos y guías espirituales que daban consejo en sus casas ceremoniales llamadas teroarikas y retribuían a la madre tierra a través de los pagamentos. Las tradiciones fueron transformándose con el transcurso del tiempo, que implementaron nuevas formas de control social. Los mamos y las autoridades tradicionales dejaron de cumplir su función de regular no sólo el orden de la comunidad, si no todas las actividades de la vida diaria de los kankuamos.

La historia del pueblo Kankuamos ronda en torno a la perspectiva de su insoslayable cambio cultural, que contrasta un pasado marcado por la identidad de ser indígena, con un presente que invita a sus gentes a participar del “progreso”, visto como costumbres llegadas de fuera, a la vez que siente el peso de las nostalgias por las tradiciones culturales perdidas.


El pueblo kankuamo tiene constituida una estructura de gobierno, que se fundamenta en principios culturales y políticos. Dentro de los principios culturales de gobierno existe un orden ancestral definido por los mandatos de la Ley de Sé, o Ley de Origen: Sitios Sagrados, Ezwama, mamos.


El pueblo kankuamo a través de sus autoridades legítimamente constituidas constituye un escenario político encargado de operativizar y hacer cumplir las competencias y mandatos de los mayores, de orientar la gestión externa; y actuar en calidad de autoridad competente en la relación con asuntos del Estado.

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